En el noroeste de Arabia Saudí, en el territorio extraordinario de AlUla, donde el paisaje desértico se entrelaza con un legado histórico milenario, se está gestando uno de los desarrollos deportivos más ambiciosos del país: el AlUla High Performance Centre & Sports Club. Más que un complejo deportivo, el proyecto se presenta como una infraestructura territorial de nueva generación, capaz de articular paisaje, ciudad y actividad económica en un entorno de enorme valor cultural y ambiental. Su desarrollo se inscribe de manera directa en los objetivos estratégicos del reino de Arabia Saudí, tanto en el marco de la Visión 2030 como en la preparación de infraestructuras vinculadas al mundial de fútbol FIFA 2034, formando parte de las iniciativas promovidas por la Royal Commission for AlUla (RCU) y respaldadas al más alto nivel institucional por HRH Mohammed Bin Salman.
Su implantación responde a una posición estratégica dentro del territorio, a tan solo 15 minutos del aeropuerto internacional de AlUla, en el eje de crecimiento sur de la ciudad y conectado a un corredor recreativo de escala territorial. Esta localización no solo garantiza accesibilidad y visibilidad, sino que sitúa el complejo como una pieza estructurante dentro del sistema urbano y paisajístico de AlUla, reforzando su papel como infraestructura clave en la articulación del territorio.

En este contexto, el proyecto no puede entenderse únicamente como un equipamiento deportivo, sino como una pieza fundamental dentro de una estrategia más amplia de transformación territorial, en la que AlUla se posiciona como un destino global que combina patrimonio, turismo, cultura y deporte. La apuesta por el desarrollo de infraestructuras de alto rendimiento responde a la voluntad de atraer talento internacional, generar actividad económica y consolidar una nueva identidad para el territorio, en la que el deporte se convierte en un vector de desarrollo y proyección global.
El conjunto se desarrolla sobre una parcela de aproximadamente 50 ha, con una superficie construida cercana a los 190.000 m² y una inversión estimada en torno a los 3.000 millones de riales saudíes. Estas cifras reflejan la ambición de un proyecto concebido para operar a múltiples escalas: como centro de alto rendimiento, como infraestructura urbana y como paisaje habitable. El complejo ha sido diseñado como instalación oficial capaz de acoger simultáneamente a dos selecciones internacionales durante el Mundial de 2034, cumpliendo con los estándares más exigentes de FIFA y consolidándose como uno de los centros de entrenamiento de referencia a nivel global.
El proyecto ha sido desarrollado por el estudio de arquitectura Fenwick Iribarren Architects (FIA), con la participación de TYPSA como socio estratégico en el desarrollo integral de la ingeniería. Esta colaboración se articula a través de un modelo de trabajo profundamente integrado, en el que arquitectura e ingeniería evolucionan de manera simultánea desde las fases iniciales. La estructura, las instalaciones, la ingeniería civil, la geotecnia, la hidráulica y la sostenibilidad no se incorporan como capas añadidas, sino como elementos constitutivos del proyecto. En este sentido, la ingeniería deja de ser soporte para convertirse en un verdadero motor del proyecto, capaz de transformar condicionantes técnicos en oportunidades espaciales y ambientales.

El complejo se configura como un ecosistema deportivo completo, donde cada elemento responde a una lógica de alto rendimiento y complementariedad funcional. Como elemento principal se sitúa el Outdoor Arena o mini estadio, con capacidad para 5.000 espectadores, concebido como un elemento icónico en el perfil del conjunto y como puerta de entrada simbólica al complejo desde la llegada del aeropuerto. Su posición en la zona más pública del master plan lo convierte en el principal hito visible y en el punto de conexión entre el club, la comunidad y los visitantes internacionales. Destaca especialmente el vano de entrada con un pórtico de 120 m de luz, proyectado de manera liviana y esbelta.
A su alrededor se organiza un sistema de campos de entrenamiento exteriores, certificados por FIFA, que permiten la preparación simultánea de equipos en condiciones de máximo nivel, combinando eficiencia operativa y privacidad. Este sistema se complementa con un pabellón de fútbol indoor de aproximadamente 13.000 m² y dos pabellones multideportivos que garantizan la continuidad de la actividad en condiciones controladas, respondiendo a las exigencias climáticas del entorno.

El núcleo funcional del proyecto se articula en torno a la plaza del Heart of the City entorno a la cual se disponen de los edificios principales. El High Performance Centre, con una superficie cercana a los 19.000 m², integra espacios de preparación física, análisis del rendimiento, recuperación, fisioterapia y atención médica, junto con áreas formativas y de investigación. A su alrededor se disponen la academia, las oficinas del club y una residencia de atletas de aproximadamente 12.300 m² con capacidad para 150 habitaciones. Este conjunto configura un entorno autosuficiente que trasciende la idea de equipamiento para convertirse en una auténtica small city, un sistema urbano en el que entrenamiento, vida cotidiana y desarrollo deportivo se integran en un tejido continuo, articulado mediante plazas, promenades, espacios de encuentro y áreas de interacción controlada. No se trata únicamente de un centro deportivo, sino de una pieza de ciudad.
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su relación con el paisaje, que se convierte en el verdadero origen conceptual del diseño. El master plan toma como punto de partida el sistema de wadis existente, elevándolo a la condición de idea fundacional del proyecto. El wadi deja de ser una mera infraestructura hidráulica para convertirse en la columna vertebral del conjunto: un parque lineal que actúa simultáneamente como sistema ecológico, infraestructura de drenaje, red de movilidad peatonal y elemento cultural que remite a la memoria del valle. Este paisaje activo articula los distintos programas, canaliza las escorrentías y construye una continuidad espacial que integra naturaleza, espacio público e infraestructura.
La extensión del wadi se integra dentro de una estrategia de espacio público que conecta el complejo con el sistema urbano de AlUla, formando parte de un corredor recreativo que estructura el crecimiento sur de la ciudad. Este parque lineal incorpora recorridos peatonales, carriles bici y áreas estanciales, transformando una necesidad hidráulica en una oportunidad paisajística y urbana. La ingeniería del agua se convierte así en una herramienta de proyecto capaz de generar identidad y valor añadido.

La implantación arquitectónica responde a una lógica de mínima intervención, con edificios de baja altura cuidadosamente fragmentados que preservan las vistas hacia las montañas y mantienen un horizonte limpio y continuo. La arquitectura no compite con el paisaje, sino que lo enmarca, generando una relación directa con las formaciones naturales. El conjunto se percibe como un “pueblo sombreado que emerge del terreno”, donde patios, pérgolas, recorridos protegidos y espacios intermedios configuran un sistema climático adaptado y profundamente vinculado a la cultura local.
Esta integración se manifiesta de manera especialmente intensa en la experiencia de llegada. Desde el aeropuerto, el complejo aparece como una arquitectura porosa y contenida, organizada en torno al wadi revitalizado, donde paisaje, arquitectura y cultura se funden en una imagen unitaria que evita gestos icónicos y apuesta por una identidad arraigada en el lugar.
La organización funcional del conjunto se basa en una clara separación de flujos que permite compatibilizar la actividad pública con las necesidades del alto rendimiento. La plataforma superior se concibe como un espacio peatonal continuo que articula los distintos usos, mientras que un nivel inferior alberga las circulaciones rodadas, accesos técnicos e instalaciones. Esta estrategia permite ocultar la complejidad operativa, garantizando una experiencia espacial limpia, eficiente y controlada.

La sostenibilidad se plantea como un principio transversal, con el objetivo de alcanzar una certificación LEED Gold. Estrategias pasivas como la orientación, la generación de sombra o la creación de microclimas se combinan con sistemas activos de alta eficiencia y una gestión avanzada del agua, en la que el paisaje y la infraestructura funcionan de manera integrada.
La complejidad del proyecto ha requerido la implementación de metodologías BIM como herramienta de coordinación, permitiendo integrar disciplinas, optimizar soluciones y garantizar la coherencia del diseño en todas sus fases.
El AlUla High Performance Centre & Sports Club se presenta así como una nueva generación de infraestructura deportiva, en la que arquitectura, ingeniería y paisaje se integran en un sistema único. Más allá de su dimensión física, el proyecto constituye una apuesta estratégica capaz de generar actividad, atraer talento y consolidar una nueva cultura deportiva en el territorio. En este contexto, la participación de TYPSA resulta determinante, aportando una visión global que sitúa la ingeniería en el centro del proceso creativo y demuestra cómo su integración con la arquitectura permite construir soluciones capaces de trascender lo convencional y proyectarse hacia el futuro.



