Uno de los secretos de los ganadores es la facultad de convertir las amenazas en oportunidades.
Como es de sobra conocido, nos encontramos inmersos en una crisis de carácter mundial que comenzó con un desastre financiero que se está trasladando al sector de la economía real a través de carencias en la financiación de empresas y particulares.
El resultado es una crisis económica con una disminución de la actividad, una reducción del consumo y de la inversión y un alarmante aumento del paro.
La mayoría de los gobiernos están reaccionando, además de con el sostenimiento de los sistemas financieros más o menos afectados, con políticas de inversión pública que recuerdan las propuestas keynesianas de aumento del gasto público.
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Esto debería traducirse en el caso de España en el incremento, entre otros tipos de gastos, de las licitaciones de obra civil.

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La atomización estructural del sector de la ingeniería en nuestro país va a pasar factura en estos momentos ya que las empresas de menor capacidad financiera o técnica van a experimentar un sufrimiento mayor que aquellas que no dependen de la concesión de créditos para su financiación y que cuentan con amplios equipos multidisciplinares dedicados a áreas diversificadas y de tecnología punta en variados ámbitos geográficos.
Para desenvolverse con éxito en este proceloso mar, las ingenierías deben contar con imaginación, prudencia y con la incondicionalidad de sus empleados en el esfuerzo necesario para llegar a buen puerto.
La productividad y la eficiencia son valores imprescindibles para abordar todos estos retos. Y la formación de los recursos humanos, junto con la innovación, una de los instrumentos para conseguirlo.
(continúa...)
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