| Las ciudades de los Emiratos Árabes
están experimentando un crecimiento desenfrenado.
Conscientes de que las reservas de petróleo
no son ilimitadas, los descendientes de los legendarios mercaderes
y navegantes de las Mil y Una Noches se sienten impelidos a reinvertir
en la industria inmobiliaria y turística las grandes fortunas
obtenidas con la venta del oro negro.
El dinero del petróleo se invierte en la
arena del desierto. Los emires y los jeques, dueños del
petróleo, del mar y de la arena, impulsan grandes obras
de ingeniería y proyectos urbanísticos y
|
arquitectónicos colosales que
desafían los límites de la imaginación.
Lo imaginable se hace posible gracias al genio de
la lámpara de Aladino. De la mano de las grandes corporaciones
anglosajonas de servicios de construcción, arquitectura
y project management, que acaparan este mercado en el Golfo y
en todo el mundo de habla inglesa, los gobernantes de los emiratos,
nuevos faraones, buscan arquitectos visionarios y empresas cosmopolitas
como TYPSA, que con paciencia, esfuerzo e inversión logran
conquistar su aprobación y les ayudan a hacer posibles
sus proyectos megalómanos.
continúa... |