La Directiva 2000/60/CE, Marco sobre política de Aguas
(DMA), establece un marco comunitario en el ámbito de
la calidad de las aguas, cuyo objetivo principal es
alcanzar el buen estado de las masas de agua, protegiéndolas
y evitando su deterioro. Esta Directiva y su transposición
al texto refundido de la Ley de Aguas, definen una serie de
etapas que incluyen estudios específicos en las demarcaciones
hidrográficas y que culminan con la redacción
de los nuevos planes hidrológicos.
En concreto, el Artículo 5 de la DMA exige efectuar
en cada demarcación hidrográfica un estudio de
las repercusiones de la actividad humana en el estado de las
aguas superficiales de